Un grupo internacional de científicos identificó más de 20 mil geoglifos ocultos bajo la selva amazónica, un hallazgo que podría cambiar la historia de la ocupación humana en la región. El descubrimiento fue publicado en la revista científica Nature y apunta a que las enormes estructuras fueron construidas hace cerca de 2 mil 500 años por la antigua cultura Aquiry.
El estudio, titulado Más de 20 mil movimientos de tierra precoloniales en la Amazonía sudoccidental, señala que esta civilización habitó una zona que representa menos del 3% de la Amazonía, pero que pudo albergar entre 1.25 y 3 millones de habitantes entre los años 100 y 300 d. C.

Hallazgo cambia la historia de la Amazonía
El arqueólogo Martti Pärssinen, autor principal de la investigación, explicó que el descubrimiento modifica la idea que existía sobre el pasado de la región.
Hasta ahora, los especialistas estimaban que en esa parte de la Amazonía vivían alrededor de 100 mil personas antes de la llegada de los europeos. Sin embargo, la nueva evidencia apunta a una población mucho mayor, con una organización social más compleja de lo que se pensaba.

Tecnología LIDAR permitió descubrir los geoglifos
Durante años, la densa vegetación mantuvo ocultas estas construcciones. Para localizarlas, los investigadores recurrieron a la tecnología LIDAR, un sistema de escaneo láser capaz de generar mapas del terreno incluso debajo de árboles y vegetación.
Inicialmente se habían identificado alrededor de mil 300 estructuras mediante imágenes satelitales, aunque estas solo mostraban las zonas afectadas por la deforestación.
Fue en 2024 cuando el equipo realizó vuelos LIDAR sobre una superficie de aproximadamente 4 mil 500 kilómetros cuadrados, permitiendo crear modelos digitales del terreno y detectar miles de estructuras que permanecían ocultas.

¿Qué son los geoglifos encontrados?
Los geoglifos descubiertos están formados por figuras geométricas, como círculos y cuadrados, conectadas por largos caminos construidos mediante el movimiento de enormes cantidades de tierra.
De acuerdo con los investigadores, estas construcciones probablemente funcionaban como centros de reunión donde distintas comunidades realizaban ceremonias, tomaban decisiones colectivas y organizaban actividades como danzas rituales, banquetes, competencias y juegos de pelota.
Por su parte, Risto Kalliola señaló que las diferencias en tamaño, forma y ubicación de los geoglifos reflejan la diversidad geográfica y cultural que existía en la Amazonía durante ese periodo.
