Una de las preguntas más lógicas ante la construcción de una nueva carretera es qué ocurrirá con el tránsito: ¿habrá más vehículos o se descongestionarán las rutas actuales?
En el caso de la Vía CH6 Arco Norte, el proyecto contempla una nueva conexión entre la RD-15 y la RD-04, precisamente en un sector donde actualmente existen recorridos que no cuentan con una conexión directa.
Cómo se distribuirá el tráfico con la Vía CH6
Para definir el funcionamiento de la vía se realizaron aforos vehiculares y modelaciones de movilidad, herramientas utilizadas para analizar los flujos de tránsito y proyectar cómo funcionaría la nueva infraestructura. El diseño incorpora dos pistas por sentido, dos carriles por pista, distribuidores viales y rotondas.
La lógica detrás de estos elementos es distribuir los movimientos vehiculares en lugar de concentrarlos en un único punto. Esto también está relacionado con uno de los principales argumentos a favor de la nueva conexión: ofrecer una ruta más directa entre Chinautla y la ciudad y, con ello, mejorar los tiempos de desplazamiento.
Qué proyectan los estudios de movilidad
El efecto final sobre el tráfico dependerá de cómo se comporte la circulación una vez que la infraestructura esté habilitada. Por ahora, los estudios realizados para el diseño apuntan a una mejora en la circulación y una reducción de los tiempos de desplazamiento.

