Roberto Arzú García-Granados, hijo del expresidente guatemalteco Álvaro Arzú, busca mantenerse vigente en la política de Guatemala, pero su trayectoria está marcada por deudas millonarias, cuestionamientos sobre financiamiento electoral y audios que han generado señalamientos sobre sus posibles vínculos con personas relacionadas con el narcotráfico.
Arzú se presenta como un político dispuesto a combatir la corrupción y recuperar el orden en el país. Sin embargo, documentos públicos y procesos judiciales han puesto bajo la lupa algunos episodios de su pasado.

Deudas y financiamiento bajo cuestionamiento
Durante su campaña presidencial de 2019, Arzú enfrentó una disputa legal con el estratega político JJ Rendón, quien lo demandó en Estados Unidos por incumplimiento de contrato. El proceso derivó en una orden para pagar aproximadamente 6 millones de dólares.
También existen documentos sobre un préstamo de 1 millón de dólares recibido en 2018 y respaldado con derechos hereditarios sobre los bienes de su padre.
El origen de ese dinero generó cuestionamientos debido a los vínculos que investigaciones periodísticas han señalado entre el prestamista y el entorno financiero de Marllory Chacón, condenada en Estados Unidos por lavado de dinero.
Arzú ha reconocido la existencia de los documentos, aunque ha rechazado las interpretaciones que lo relacionan directamente con actividades ilícitas.

Los audios que volvieron a ponerlo bajo la lupa
En 2025 se difundieron grabaciones atribuidas a Arzú después del asesinato de Francisco “Paco” Domínguez, señalado en reportes como integrante de una estructura criminal.
En los audios se escucha al político hablar sobre dinero, contratos de publicidad y negocios, lo que generó nuevas preguntas sobre sus relaciones con personas vinculadas a estructuras criminales.
Arzú ha defendido su versión y sostiene que las conversaciones corresponden a hechos ocurridos años atrás.
Un candidato rodeado de preguntas
A estos episodios se suman cuestionamientos sobre el financiamiento de sus campañas, sanciones relacionadas con el partido Podemos y su reciente regreso a la política desde CABAL.
El problema para Arzú es que su discurso de lucha contra la corrupción choca constantemente con las preguntas sobre sus deudas, sus financistas y las personas que han formado parte de su entorno político y empresarial.

Por ahora, varios de estos señalamientos no han derivado en una condena penal contra el político. Sin embargo, los documentos y audios mantienen abierta una pregunta incómoda:
¿De dónde salió realmente el dinero que impulsó la carrera política de Roberto Arzú?
