San Salvador (UICN). Paraísos del Caribe es un operador turístico de Livingston, Izabal, creado con apoyo de USAID, la UICN y ASOPROGAL, en el marco del Proyecto Regional de Biodiversidad Costera. Agrupa a seis organizaciones que protegen la zona marino-costera y amplían oportunidades para 317 mujeres y 290 hombres mediante biocomercio: producir y comercializar bienes de la naturaleza con criterios ambientales, sociales y económicos.
Las seis organizaciones recibieron mobiliario, cocina, kayaks, paneles solares y otros insumos, además de capacitación en biodiversidad, gerencia, cultura turística, desechos, servicio al cliente, energía limpia, reducción de emisiones y prevención de violencia de género. Desde junio de 2023 reportan ventas por US$398,989, con arraigo al territorio y mejores ingresos familiares.

Entre las buenas prácticas está ofrecer peces de talla adulta y respetar las vedas de pesca artesanal. Carmen Mariela Salvador, de CODEISA, explica que el grupo protege los manglares como filtro ambiental, refugio de aves, camarones, jaibas y manatíes, y como barrera ante huracanes.
Representantes de la red participaron en la “Misión Comercial a El Salvador”, organizada por INGUAT y la Embajada de Guatemala, para Semana Santa. Clairon García, de la junta directiva, dijo que es una oportunidad para que los emprendimientos de la red reciban más visitantes.
El proyecto lo financia USAID y lo ejecuta un consorcio UICN-GOAL, con ASOPROGAL en Guatemala, MOPAWI en Honduras y UNES y Defensores de la Naturaleza en El Salvador. A escala regional suman más de US$1 millón en ventas de turismo, pesquerías y apicultura de mangle, y más de 565 mil hectáreas con mejores prácticas de pesca y paisaje, en Karataska (Mosquitia) y en ecosistemas transfronterizos entre Honduras, Guatemala y El Salvador.
