Estalló la polémica en el pop. La cantante P!nk enfrenta una ola de repudio después de cuestionar el mensaje en apoyo a Palestina que el rapero Macklemore pronunció durante la apertura del show de Ed Sheeran en el MetLife Stadium de Nueva Jersey.
El origen del cruce fue el set de Macklemore. El artista subió al escenario con una keffiyeh, habló contra la violencia en Gaza, gritò “Free Palestine” e interpretó Hind’s Hall, su canción sobre las protestas universitarias y la niña palestina Hind Rajab. En las pantallas del estadio se proyectaron imágenes de Gaza y de las ocupaciones campus.
La postura de P!nk llegó en redes. La intérprete de Get the Party Started compartió una publicación de la organización StopAntisemitism que tildaba la presentación de “horrible”, hablaba de “propaganda antiisraelí” y sugería que Ed Sheeran debía disculparse y reembolsar entradas. Ese gesto encendió de inmediato a parte de su audiencia.
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Las acusaciones de hipocresía no tardaron. Seguidores le recordaron sus mensajes pacifistas y temas como Dear Mr. President, y la acusaron de ser inconsecuente con los valores que pregonó durante años. En X, TikTok y Reddit se multiplicaron llamados a “cancelarla”, a quitar sus canciones de playlists de Spotify y a dejar de consumir su música.
El golpe de imagen fue rápido. En cuestión de horas, una porción visible de su base de fans se volcó en su contra. La polémica P!nk Macklemore Ed Sheeran dejó al descubierto hasta qué punto un show masivo puede convertirse en campo de batalla político y cómo una republicación puede desatar un boicot digital.
La cantante no había emitido, en el momento del estallido inicial, un descargo largo en sus propias palabras: el conflicto se alimentó sobre todo del post compartido y de la lectura que miles de usuarios hicieron de él. El episodio confirma que, en 2026, un concierto de pop ya no es solo entretenimiento: cada gesto en el escenario —y cada reacción fuera de él— se vuelve noticia global.
