Edgar Guzmán, señalado como el “peón” de Samuel Pérez, frena la elección clave y desata tormenta política
Lo que pasa dentro de la Superintendencia de Competencia (SICOM) ya no huele mal… ¡apesta! Lo que debía ser una institución técnica, seria y al servicio del país, hoy está convertida en un campo de batalla donde el poder político se disputa sin pudor.
Y en el centro de la tormenta aparece un nombre que cada vez suena más fuerte: Edgar Guzmán. No como simple funcionario… sino como el hombre que, según conocedores, mueve los hilos para abrirle paso al diputado Samuel Pérez.
Porque aquí ya nadie cree en coincidencias.
Fuentes cercanas aseguran que Guzmán, conocido por su cercanía con el desaparecido partido Semilla y ahora vinculado al movimiento Raíces, no está jugando solo. Lo señalan como el operador político dentro de la SICOM, el encargado de hacer que las cosas —o más bien, que nada avance— cuando así conviene.

¿Pruebas? Los hechos hablan.
Tras la renuncia del superintendente Jorge Miguel Castillo, la institución quedó en el limbo. Lo lógico era activar el proceso para elegir sustituto. Pero no. Todo está paralizado. Congelado. Bloqueado.
¿Casualidad? Difícil de creer.
Las miradas apuntan a Guzmán, a quien acusan de estar empujando a su candidato favorito: Carlos Rodolfo De León, un nombre que ni siquiera logró pasar en el proceso anterior. Pero ahora, misteriosamente, vuelve a sonar con fuerza.
Y es aquí donde la cosa se pone más turbia.
Porque no se trata solo de quién se sienta en la silla. Se trata de quién controla una institución con poder real: investigar, sancionar y poner de rodillas a actores económicos clave del país.
En otras palabras… un arma perfecta.

Mientras tanto, dentro del Directorio, las decisiones ya no parecen técnicas. Cada bloqueo, cada retraso, cada silencio tiene lectura política. Y los discursos que acompañan estos movimientos dejan claro que la batalla no es administrativa… es ideológica.
“No hace falta que lo escriban”, dicen algunos. “Se ve en cómo se mueven”.
Y es que en la SICOM ya no se discuten procedimientos… se disputa el control.
Lo que está en juego no es menor: la posibilidad de convertir una entidad reguladora en una herramienta de presión contra el sector productivo.
Así, sin decretos. Sin anuncios oficiales. Pero con maniobras que, según críticos, apuntan a lo mismo: cooptar la institución desde adentro.
Hoy, la pregunta no es quién ganará esta pelea. La verdadera pregunta es: ¿Quién va a frenar esto antes de que sea demasiado tarde?

